Perder alguien que realmente amas, es sentir que una parte de ti se
apaga, simplemente no funciona. No importa el tiempo que estuviste con
ella, ni los recuerdos. Las mejores personas son aquellas que solo
necesitan un instante para entrar en tu vida y dejar un huella para
siempre. Ella fue una de esas.
El dolor nunca se va, siempre sigue ahí recordándote lo mucho que la extrañas, lo mucho
que desearías que estuviera a tu lado. Y quizás la desesperación sea
insoportable las primeras temporadas; nunca será fácil vivir con el peso
de la ausencia de un ser querido, pero si Dios, la vida, Buda o quien
quiera en que creas no hubiese considerado que eras capaz de
sobrellevarlo y seguir adelante simplemente o hubiese hecho que la
persona no muriera o el que moriría serías tú. Nunca he entendido la
vida, y ciertamente desde que ella se fue hubo una época en la vida que
para mí no existía una. Pero basta un segundo, como el que yo necesité
para darme cuenta que Caroline había muerto, para darse cuenta también
que la vida no se trata de entenderla, porque el entendimiento se hizo
para las cosas que son sencillas o comprensible. La vida solo se trata
de vivirla, cueste lo que cueste, día a día. No hay que tener apuros
porque todos moriremos algún día. Solo hay que esperar que el día llegue
y que la muerte que llegue viviendo.
No soy la misma persona desde
que ella no está. Y aunque todo dice que ella se fue y no volverá; hay
una parte de mí que todavía la siente aquí, una parte de mí todavía la
ama, la extraña y anhela que esté aquí. Pero con los años una gana un
poco de experiencia, entiende que de nada sirve forzar a la mente
olvidar cosas que nunca olvidaras, de nada sirve forzar al corazón que
deje de sentir lo que ya no quieres sentir. Es inútil porque esos dos
hacen lo que ellos quieren, recuerdan a los que se les dé la gana,
siguen amando a pesar de que no sea bueno.
Un día como hoy hace 7
años ella se fue, pero lo que la gente no te dice es que cuando pierdes a
alguien no lo pierdes por completo. Sigue viviendo en ti, como un
recuerdo, pero es mejor recordar que olvidar. Porque recordar es sentir,
y sentir es saber que sigues vivo, que no te has perdido en la
oscuridad de no experimentar nada. Sentir es saber que tu corazón no es
de piedra. La tristeza no es mala, es bueno estar triste de vez en
cuando. Te recuerda que a pesar de los malos momentos tú eres uno de los
que sobreviven a ellos, porque sigues vivo.
Ella es sin duda, mi
más grande amor, mi alma gemela, el amor de mi vida. Pero ya vez que no
siempre tienes un final feliz con el amor de tu vida, yo no lo tuve.
Pero no significa que no haya tenido un final feliz, sin embargo.
Entonces un día me levanté con todos estos pensamientos; yo seguía vivo
ese día, y lo sigo estando aún, así que salí a la calle y comencé a
vivir, porque ciertamente es lo único que tengo. Y de tanto vivir,
tengo una familia, una hermosa esposa y 3 pequeños hijos, también un
mensaje para dejar. Sigue adelante.
martes, 25 de febrero de 2014
¿Donde andabas tú? -Capitulo 5 "¿Donde andabas tú?"
Harry
Te amo.
Desde donde estábamos la podía ver, por encima de la multitud ella era en lo único que mis ojos miraban. Esas dos palabras aun recorren mi mente. Esas palabras que Kristen me dijo aun las puedo escuchar.
“(…) Ella solo quería hacer una cosa antes de morir, y esa cosa era conocerte. Ella ha estado enamorada de ti desde sus 15; es una locura, yo misma se lo decía cada vez, aun cuando tenía novio, la veía suspirar cada vez que oía tu nombre…”
Ella me amó todo estos años y yo ni siquiera supe de ella. Ella era la solución a mi inestabilidad y lo ignoraba. Entonces todo era claro, yo necesitaba amor, ella me lo podía dar, yo estaba dispuesto a recibirlo, por ella, por mí. Porque no se necesita una jodida eternidad para amar a una persona. Solo necesitas saber que esa era la persona de tu vida para comenzarla amar. Por encima de los defectos, de las diferencia, por encima de la enfermedad.
“Ella podía pasar todo un día mandándote Dm’s y hablándote por Twitter, yo siempre le decía “(tn), para por favor. Eso es muy raro” Ella solo me fulminaba con la miraba y seguía en lo suyo. Ahora que te conoce no sé cómo sigue en pie, ella misma me confesó que lo más probable es que moriría el día que te conociera. Ella lo va hacer Harry. La persona que siempre te amo más que nadie en este maldito mundo se va a morir.”
Esas palabras hicieron de mí una mierda total, cantaba sin querer hacerlo, yo solo quería estar con ella. No sé aun porque, solo quería tenerla un momento conmigo. Ella era lo único que en estaba mi campo de visión. Y no me atrevo a despegar la mirada de ella por miedo a que si me distraigo un momento, ella ya no estará ahí viéndome.
Y pasé todo el concierto así, pero no fue hasta la última canción que ella arqueó la espalda y su cabeza cayó. Kristen gritó desgarradoramente, tiré el micrófono y que cayera donde quisiera; salté de la tarima, soltándome de los de seguridad. Saltando las vallas. Obligándome a no parar hasta llegar donde ella. Caroline sigue viva porque puedo ver el liguero movimiento de su respirar, así que cuando llego donde ella cojo su rostro con mis manos y apoyo mi frente en la suya.
—Harry—Susurra ella, yo trago saliva porque así no se supone que habla una persona que está bien. Aprieto los ojos, tratando tan fuerte de no llorar. Los abro y ella está sonriéndome, su mirada perdida en algún lugar de mi cara—Te amo, Harry.
—Dios, Dios. Lo sé nena, lo sé. Te amo también. ¿Dónde estuviste todo este tiempo?
—Viéndo como me muero—Ella sonríe un poco más y yo arrugo mi frente.
—Cristo, ____. No estoy para humor negro—Ella se ríe un poquito y yo soy un poquito más feliz. Sus pupilas se mueven de izquierda a derecha, ruego al cielo para que mande una ayuda divina. Pero nadie parece escuchar, porque ella cada vez se ve más débil y yo solo puedo besarla. Aunque cueste su último aliento. Me separo de ella y tiene los labios entreabiertos y ahora sus ojos no juegan; me mira fijamente—No te vayas—le susurro, al borde del llanto—Te encontré amor, no me dejes. Por favor. No dejes de respirar, no te marches.
Las lágrimas hacen su camino hasta mi barbilla, ahora es ella quien sostiene mi rostro con un toque delicado, besa mis ojos, mis mejillas, mi frente, mis labios—¿No te das cuenta? Aun respiro Harry, solo porque tú lo estás haciendo.
Cerré mis ojos y me concentré en eso, respiración por respiración era una petición a Dios para que se quedara conmigo, respiración por respiración era la esperanza de que ella también lo hiciera. Cada aliento botado era la ilusión que el de ella chocara con el mío. Todo duro un segundo, porque fue ese el tiempo en que me di cuenta que ella ya no estaba aquí. Entonces caigo de rodillas con mi cabeza en el hueco de su cuello. Llorando como nunca recuerdo haberlo hecho. Cayendo a pedazos. Kristen llora también, uniéndonos en un abrazo.
¿Dónde andabas amor mío? Cuando podía amarte sin tener que pensar en el tiempo. ¿Dónde estabas? Si sabias que nos pertenecíamos. ¿Por qué apareces justo ahora? A solo unas horas de tu partida, me hiciste amarte, para luego irte.
FIN
Te amo.
Desde donde estábamos la podía ver, por encima de la multitud ella era en lo único que mis ojos miraban. Esas dos palabras aun recorren mi mente. Esas palabras que Kristen me dijo aun las puedo escuchar.
“(…) Ella solo quería hacer una cosa antes de morir, y esa cosa era conocerte. Ella ha estado enamorada de ti desde sus 15; es una locura, yo misma se lo decía cada vez, aun cuando tenía novio, la veía suspirar cada vez que oía tu nombre…”
Ella me amó todo estos años y yo ni siquiera supe de ella. Ella era la solución a mi inestabilidad y lo ignoraba. Entonces todo era claro, yo necesitaba amor, ella me lo podía dar, yo estaba dispuesto a recibirlo, por ella, por mí. Porque no se necesita una jodida eternidad para amar a una persona. Solo necesitas saber que esa era la persona de tu vida para comenzarla amar. Por encima de los defectos, de las diferencia, por encima de la enfermedad.
“Ella podía pasar todo un día mandándote Dm’s y hablándote por Twitter, yo siempre le decía “(tn), para por favor. Eso es muy raro” Ella solo me fulminaba con la miraba y seguía en lo suyo. Ahora que te conoce no sé cómo sigue en pie, ella misma me confesó que lo más probable es que moriría el día que te conociera. Ella lo va hacer Harry. La persona que siempre te amo más que nadie en este maldito mundo se va a morir.”
Esas palabras hicieron de mí una mierda total, cantaba sin querer hacerlo, yo solo quería estar con ella. No sé aun porque, solo quería tenerla un momento conmigo. Ella era lo único que en estaba mi campo de visión. Y no me atrevo a despegar la mirada de ella por miedo a que si me distraigo un momento, ella ya no estará ahí viéndome.
Y pasé todo el concierto así, pero no fue hasta la última canción que ella arqueó la espalda y su cabeza cayó. Kristen gritó desgarradoramente, tiré el micrófono y que cayera donde quisiera; salté de la tarima, soltándome de los de seguridad. Saltando las vallas. Obligándome a no parar hasta llegar donde ella. Caroline sigue viva porque puedo ver el liguero movimiento de su respirar, así que cuando llego donde ella cojo su rostro con mis manos y apoyo mi frente en la suya.
—Harry—Susurra ella, yo trago saliva porque así no se supone que habla una persona que está bien. Aprieto los ojos, tratando tan fuerte de no llorar. Los abro y ella está sonriéndome, su mirada perdida en algún lugar de mi cara—Te amo, Harry.
—Dios, Dios. Lo sé nena, lo sé. Te amo también. ¿Dónde estuviste todo este tiempo?
—Viéndo como me muero—Ella sonríe un poco más y yo arrugo mi frente.
—Cristo, ____. No estoy para humor negro—Ella se ríe un poquito y yo soy un poquito más feliz. Sus pupilas se mueven de izquierda a derecha, ruego al cielo para que mande una ayuda divina. Pero nadie parece escuchar, porque ella cada vez se ve más débil y yo solo puedo besarla. Aunque cueste su último aliento. Me separo de ella y tiene los labios entreabiertos y ahora sus ojos no juegan; me mira fijamente—No te vayas—le susurro, al borde del llanto—Te encontré amor, no me dejes. Por favor. No dejes de respirar, no te marches.
Las lágrimas hacen su camino hasta mi barbilla, ahora es ella quien sostiene mi rostro con un toque delicado, besa mis ojos, mis mejillas, mi frente, mis labios—¿No te das cuenta? Aun respiro Harry, solo porque tú lo estás haciendo.
Cerré mis ojos y me concentré en eso, respiración por respiración era una petición a Dios para que se quedara conmigo, respiración por respiración era la esperanza de que ella también lo hiciera. Cada aliento botado era la ilusión que el de ella chocara con el mío. Todo duro un segundo, porque fue ese el tiempo en que me di cuenta que ella ya no estaba aquí. Entonces caigo de rodillas con mi cabeza en el hueco de su cuello. Llorando como nunca recuerdo haberlo hecho. Cayendo a pedazos. Kristen llora también, uniéndonos en un abrazo.
¿Dónde andabas amor mío? Cuando podía amarte sin tener que pensar en el tiempo. ¿Dónde estabas? Si sabias que nos pertenecíamos. ¿Por qué apareces justo ahora? A solo unas horas de tu partida, me hiciste amarte, para luego irte.
FIN
¿Donde andabas tú? -Capitulo 4 "¿Sigo viva?"
¿Sigo
Viva? Fue lo que me pregunté cuando él se separó de mí y me miró a los
ojos, Liam lo sacó de mi campo de visión para saludarme y luego siguió
Niall. Di unos pasos atrás de ellos. Me coloqué a un lado de Kristen,
mirando a todos lados, pestañando muchas veces, mis latidos eran muy
rápidos y eso no era para nada bueno. Las respiraciones profundas no
servían y trataba de guardar la compostura pero me era imposible. Gracias a Dios Kristen se dio cuenta a tiempo y sostuvo mi brazo derecho.
—¿Te sientes bien, cariño? Te ves algo palida—No, no me siento bien; pero estoy dispuesta a pretender que si lo estoy hasta que sean las 22.
—Si—Dije en con mi mejor voz—Solo necesito sentarme.
La gente actúo más rápido de lo que puede creer, en cuestión de segundos me encontraba en una silla, con una botella de agua y a Kristen echándome aire con uno de los posters que estaban en el lugar. Eche mi cabeza atrás para soltar una pequeña carcajada, la escena era graciosa y yo quería morir feliz—¿De qué te ríes? —Pregunta Kristen aguantando sus propias ganas de reír.
—¿Te sientes bien? — preguntó Liam, me había olvidado de donde estaba y con quien. Sonreí y me di cuenta que dolía demasiado tratar de hacerlo. Jesús.
—¿Anatómica o emocionalmente? —Contesté.
—Ambas.
—Demasiado mal y extremadamente bien, respectivamente—Alcé los hombros—No se alarmen, no es un caso de bipolaridad.
El silencio llenó la sala por completo y antes de que alguno de ellos hiciera la pregunta yo me adelante a responderla—Cardiomiopatía , eso.
Silencio nuevamente, Kristen miró hacia otro lado evitando llorar, evitando que la viera llorar. Mientras tanto yo podía ver la cara de cada uno de ellos mirarme fijamente, quizás no entendían el término, quizás si sabían lo grave que es todo esto, quizás sentían tristeza o lastima o quizás solamente fingían sentir algo. —Es un problema del corazón, el corazón se inflama y no puede bombear como es debido la sangre por todo el cuerpo—Me salió tan natural la explicación que pude ver el entendimiento cruzar delante de ellos—90 días de vida me dio el doctor, hoy es el último—Reí sarcástica y Kristen hizo una expresión de dolor—Mis padres me sugirieron que hiciera algo menos agitado para hoy, con suerte, si no experimentaba muchas emociones podría llegar el día de mañana y yo seguir viva—Eran demasiados ilusos si creían eso, la que está destinado a pasar, pasa; para la muestra, aquí estoy yo. Suspiro con nostalgia—Pero un día más un día menos, a esta altura de la vida ya no importa.
Kristen se muerde los dedos porque no quiere gritarme todo lo que yo quiero que me grite. Y estoy a nada de retarla porque quiero que entienda que no queda mucho y realmente deseo saber que piensa acerca de todo esto. Pero ella reprime una vez más todo su repertorio. Veo las palabras que tiene planeado decir desde hace mucho bajar por su garganta. La mano de Zayn reposa en la suya, y ella suelta un sollozo—Vine para conocerlos, para decirles que son importantes para mí. Porque cuando el idiota de mi ex novio me dejó porque se enteró de mi enfermedad. Yo instantáneamente me puse mis auriculares y escuche sus canciones, una por una. Me sentí bien, a salvo.
—Eso es muy lindo, nena—Louis se acerca y me abraza. Lo abrazo y miro por encima de su hombro a Harry; él mira a otro lado, yo quiero que me mire a mí. Entonces ocurre. Él me mira, y con todo el valor que tengo le musito un “Te amo.” En no lo corresponde, por el contrario, deja caer sus lágrimas.
—¿Te sientes bien, cariño? Te ves algo palida—No, no me siento bien; pero estoy dispuesta a pretender que si lo estoy hasta que sean las 22.
—Si—Dije en con mi mejor voz—Solo necesito sentarme.
La gente actúo más rápido de lo que puede creer, en cuestión de segundos me encontraba en una silla, con una botella de agua y a Kristen echándome aire con uno de los posters que estaban en el lugar. Eche mi cabeza atrás para soltar una pequeña carcajada, la escena era graciosa y yo quería morir feliz—¿De qué te ríes? —Pregunta Kristen aguantando sus propias ganas de reír.
—¿Te sientes bien? — preguntó Liam, me había olvidado de donde estaba y con quien. Sonreí y me di cuenta que dolía demasiado tratar de hacerlo. Jesús.
—¿Anatómica o emocionalmente? —Contesté.
—Ambas.
—Demasiado mal y extremadamente bien, respectivamente—Alcé los hombros—No se alarmen, no es un caso de bipolaridad.
El silencio llenó la sala por completo y antes de que alguno de ellos hiciera la pregunta yo me adelante a responderla—Cardiomiopatía
Silencio nuevamente, Kristen miró hacia otro lado evitando llorar, evitando que la viera llorar. Mientras tanto yo podía ver la cara de cada uno de ellos mirarme fijamente, quizás no entendían el término, quizás si sabían lo grave que es todo esto, quizás sentían tristeza o lastima o quizás solamente fingían sentir algo. —Es un problema del corazón, el corazón se inflama y no puede bombear como es debido la sangre por todo el cuerpo—Me salió tan natural la explicación que pude ver el entendimiento cruzar delante de ellos—90 días de vida me dio el doctor, hoy es el último—Reí sarcástica y Kristen hizo una expresión de dolor—Mis padres me sugirieron que hiciera algo menos agitado para hoy, con suerte, si no experimentaba muchas emociones podría llegar el día de mañana y yo seguir viva—Eran demasiados ilusos si creían eso, la que está destinado a pasar, pasa; para la muestra, aquí estoy yo. Suspiro con nostalgia—Pero un día más un día menos, a esta altura de la vida ya no importa.
Kristen se muerde los dedos porque no quiere gritarme todo lo que yo quiero que me grite. Y estoy a nada de retarla porque quiero que entienda que no queda mucho y realmente deseo saber que piensa acerca de todo esto. Pero ella reprime una vez más todo su repertorio. Veo las palabras que tiene planeado decir desde hace mucho bajar por su garganta. La mano de Zayn reposa en la suya, y ella suelta un sollozo—Vine para conocerlos, para decirles que son importantes para mí. Porque cuando el idiota de mi ex novio me dejó porque se enteró de mi enfermedad. Yo instantáneamente me puse mis auriculares y escuche sus canciones, una por una. Me sentí bien, a salvo.
—Eso es muy lindo, nena—Louis se acerca y me abraza. Lo abrazo y miro por encima de su hombro a Harry; él mira a otro lado, yo quiero que me mire a mí. Entonces ocurre. Él me mira, y con todo el valor que tengo le musito un “Te amo.” En no lo corresponde, por el contrario, deja caer sus lágrimas.
¿Donde andabas tú? -Capitulo 3 "Te encontre"
La entrada estaba infestada de gente, por donde querías que quisieras
mirar había miles de chicas y chicos ansiosos por entrar al concierto.
Por suerte los tiquetes VIP hacían otra fila, gracias a Dios. A esta
hora del día me arrepentía de corazón tener que usar estos botines, me
estaban matando y no podía mover bien mis piernas. Espabilada un mil
veces por segundo para asegurarme que
sigo viendo claro y que nada es negro. La sonrisa y las ganas de llorar
que estaba reteniendo desde hace 90 días afloraron apenas entregamos
nuestros tiquetes y nos dejaron entrar. Faltan 1 hora y 15 minutos para
que empezara el concierto y yo estaba más emocionada de lo que me
advertí estarlo. Por primera vez en estos 3 meses pude escuchar el ritmo
de mi corazón un poco más fuerte, un poco más vivo. La adrenalina era
suficiente para mantenerme en pie y con vigor por unas cuantas horas
más.
De repente el M&G había comenzado y yo me sentía asustada, nerviosa, histérica, neurótica y todos los malos síntomas que puede traer la ansiedad. Mis pies se balanceaban a un ritmo considerablemente rápido para mí. Trataba de concentrarme en los rostros de las cinco personas que me hacían feliz de solo escucharlas. Miraba mi reloj cada dos minutos para asegurarme que el tiempo está pasando. Miraba a las chicas que ya habían entrado a la habitación donde se encontraban los chicos y a las que salían con sus grandes sonrisas y lágrimas en los ojos. Kristen tenía mi mano derecha envuelta como su mano izquierda, y de vez en cuando la apretaba para dejarme saber que sigo sintiendo y por ende aún estoy viva, o quizás porque ella quería saber que está viva también. Me había concentrado en alejar cualquier pensamiento de mi mente y agudizar mis 5 sentidos y mi intuición. Por eso antes de que el jefe de seguridad parado en frente de la puerta que daba paso a la habitación contigua donde estaría One Direction pronunciara nuestros nombres, yo ya sabía que era nuestro turno.
Me pare como un rayo, con la vitalidad que me faltó desde un tiempo para acá, Kristen se detuvo frente de mí antes de entrar y pellizco mis mejillas para darle color. Eso significa que estaba peor de lo que yo creía que estaba, por primera vez desde que me levanté hoy pude escuchar el temporizador en mi cabeza; haciendo su cuenta regresiva. Temí por mí, por Kristen; por mamá y papá por raro que parezca y por todas las personas que habían llegado hoy a la casa para despedirse de mí.
Ese pensamiento me mantuvo distraída el transcurso del pasillo hasta donde estaban ellos. Hubiera preferido haber hecho cualquier cosa que explicara cómo me sentía en ese momento, en vez de quedarme de pie estática; pero en el fondo sabía que esta era exactamente la reacción que había esperado tener cuando los viera por primera vez. Frente a frente, en carne y hueso. Ya no eran impresiones en tinta de color y papel. Eran ellos. Era él.
Kristen tiró de mí para que me acercara. Mientras que yo lo único que podía pensar era “Oh por Dios, Oh por Dios”. Justo frente a ellos, el primero en acercarse fue Zayn, quien me abrazó lo suficientemente fuerte para hacer dudar mi existencia. Las dudas quedaron atrás cuando sentí las palmadas que dio en mi espalda. Luego vino Louis y seguido de él, Harry.
Particularmente me sentía demasiado agotada para corresponder otro abrazo, pero lo hice. Mi corazón golpeó contra mi pecho y cerré los ojos esperando lo peor, porque nunca me había tenido un latido tan fuerte desde que me habían diagnosticado aquel problema en mi corazón. Sus brazos eran cálidos y yo podía sentir un frío incomparable. La cardiomiopatía estaba haciendo su trabajo, pero yo no me preocuparía si muriera en este instante. Al fin había encontrado mi lugar de muerte, y ese eran sus brazos.
De repente el M&G había comenzado y yo me sentía asustada, nerviosa, histérica, neurótica y todos los malos síntomas que puede traer la ansiedad. Mis pies se balanceaban a un ritmo considerablemente rápido para mí. Trataba de concentrarme en los rostros de las cinco personas que me hacían feliz de solo escucharlas. Miraba mi reloj cada dos minutos para asegurarme que el tiempo está pasando. Miraba a las chicas que ya habían entrado a la habitación donde se encontraban los chicos y a las que salían con sus grandes sonrisas y lágrimas en los ojos. Kristen tenía mi mano derecha envuelta como su mano izquierda, y de vez en cuando la apretaba para dejarme saber que sigo sintiendo y por ende aún estoy viva, o quizás porque ella quería saber que está viva también. Me había concentrado en alejar cualquier pensamiento de mi mente y agudizar mis 5 sentidos y mi intuición. Por eso antes de que el jefe de seguridad parado en frente de la puerta que daba paso a la habitación contigua donde estaría One Direction pronunciara nuestros nombres, yo ya sabía que era nuestro turno.
Me pare como un rayo, con la vitalidad que me faltó desde un tiempo para acá, Kristen se detuvo frente de mí antes de entrar y pellizco mis mejillas para darle color. Eso significa que estaba peor de lo que yo creía que estaba, por primera vez desde que me levanté hoy pude escuchar el temporizador en mi cabeza; haciendo su cuenta regresiva. Temí por mí, por Kristen; por mamá y papá por raro que parezca y por todas las personas que habían llegado hoy a la casa para despedirse de mí.
Ese pensamiento me mantuvo distraída el transcurso del pasillo hasta donde estaban ellos. Hubiera preferido haber hecho cualquier cosa que explicara cómo me sentía en ese momento, en vez de quedarme de pie estática; pero en el fondo sabía que esta era exactamente la reacción que había esperado tener cuando los viera por primera vez. Frente a frente, en carne y hueso. Ya no eran impresiones en tinta de color y papel. Eran ellos. Era él.
Kristen tiró de mí para que me acercara. Mientras que yo lo único que podía pensar era “Oh por Dios, Oh por Dios”. Justo frente a ellos, el primero en acercarse fue Zayn, quien me abrazó lo suficientemente fuerte para hacer dudar mi existencia. Las dudas quedaron atrás cuando sentí las palmadas que dio en mi espalda. Luego vino Louis y seguido de él, Harry.
Particularmente me sentía demasiado agotada para corresponder otro abrazo, pero lo hice. Mi corazón golpeó contra mi pecho y cerré los ojos esperando lo peor, porque nunca me había tenido un latido tan fuerte desde que me habían diagnosticado aquel problema en mi corazón. Sus brazos eran cálidos y yo podía sentir un frío incomparable. La cardiomiopatía estaba haciendo su trabajo, pero yo no me preocuparía si muriera en este instante. Al fin había encontrado mi lugar de muerte, y ese eran sus brazos.
¿Donde andabas tú? -Capitulo 2 "¿Estas lista?"
Kristen
sin duda se ganó el premio a la mejor persona en el mundo entero.
Todavía recuerdo la primera vez que la conocí en el jardín de infantes.
Ella era nueva en la ciudad y obviamente estaba demasiado tímida; su
melena chocolate estaba recogida en dos coletas, una de cada lado de la
cabeza, sus grandes ojos miel miraban a todos lados y su pequeña boca
estaba empuñada. Ella quería llorar
apenas entró al aula, pero no fue hasta que Brandon, un estúpido chico
travieso del salón come goma, le jaló el pelo que ella se rindió al
llanto. Yo me había acercado a ella después de acusar a Brandon con la
profesora y le regalé un chupetín de cereza que mi nana siempre me
guardaba en la lonchera porque sabía que era mi favorito. Desde ese día
habíamos hecho una promesa en silencio. “Por siempre y para siempre”.
Y así se resumía nuestra amistad, que yo lo veía como una hermandad. Estuvimos la una para la otra cada día de estos 14 años. Y en el camino hubo fallas, errores, lágrimas y palabras dichas que nunca quisimos decir realmente, pero todo eso nos mantuvo fuertes. Y por encima de toda la hipocresía, los malos momentos, el odio, la obscuridad, ella era lo único que brilla en mi vida. Desde aquel día de verano habíamos decidido vivir juntas, porque nos íbamos a necesitar, yo a ella, ella a mí. Nos mudamos a un pequeño piso al occidente de la ciudad, muy bonito en realidad y lo decoramos como quisimos. Ella trabajó todo este tiempo por mí y nos mantuvo, pagó el arriendo de la casa, pagó los servicios y la comida. También pagó el boleto a mi felicidad absoluta.
Y mientras decorábamos la pancarta para esta noche, podía escuchar el ruido en su cabeza, sé que ella la está pasando mal con todo esto, una parte de mí también la está pasando mal también; pero no me puedo abandonar a la tristeza porque sería lo peor para ambas. Y si ella no es fuerte, yo lo seré por las dos y si yo muero esta noche ella vivirá por mí el tiempo que quede de su vida.
Un pequeño sollozo y sé que ella no pudo mantenerse firme un minuto más, me encuentro a mi abrazándola demasiado fuerte, mientras miro por la ventana que da a la calle, ella se aferra de mí y yo profundizo el agarre, aunque eso signifique gastar un 90% de mi energía.
El sol se oculta debajo de los picos de los árboles que se llegan a ver desde nuestro apartamento, la oscuridad inunda la ciudad que prende sus luces con antelación. La calle es ruidosa, el tráfico pesado y Kristen no ha parado de llorar.
Entonces ella se aleja de mí y me sonríe, se pone de pie y camina alrededor hasta llegar al switch que prendé la luz de la sala. Camina hacia su habitación y se demora lo que yo creo que son 15 minutos. Y sale maquillada, sin rastros de humedad en su cara que muestren que ella lloró gran parte de la tarde, vestida para la ocasión y agitando los dos boletos VIP’s +M&G de nuestro ídolos. Se acerca a mí extendiendo su mano para ayudarme a ponerme de pie. Con la dificultad de una persona que tiene las horas contadas me levanto y antes de salir por la puerta me pregunta—¿Estás listas?
Y así se resumía nuestra amistad, que yo lo veía como una hermandad. Estuvimos la una para la otra cada día de estos 14 años. Y en el camino hubo fallas, errores, lágrimas y palabras dichas que nunca quisimos decir realmente, pero todo eso nos mantuvo fuertes. Y por encima de toda la hipocresía, los malos momentos, el odio, la obscuridad, ella era lo único que brilla en mi vida. Desde aquel día de verano habíamos decidido vivir juntas, porque nos íbamos a necesitar, yo a ella, ella a mí. Nos mudamos a un pequeño piso al occidente de la ciudad, muy bonito en realidad y lo decoramos como quisimos. Ella trabajó todo este tiempo por mí y nos mantuvo, pagó el arriendo de la casa, pagó los servicios y la comida. También pagó el boleto a mi felicidad absoluta.
Y mientras decorábamos la pancarta para esta noche, podía escuchar el ruido en su cabeza, sé que ella la está pasando mal con todo esto, una parte de mí también la está pasando mal también; pero no me puedo abandonar a la tristeza porque sería lo peor para ambas. Y si ella no es fuerte, yo lo seré por las dos y si yo muero esta noche ella vivirá por mí el tiempo que quede de su vida.
Un pequeño sollozo y sé que ella no pudo mantenerse firme un minuto más, me encuentro a mi abrazándola demasiado fuerte, mientras miro por la ventana que da a la calle, ella se aferra de mí y yo profundizo el agarre, aunque eso signifique gastar un 90% de mi energía.
El sol se oculta debajo de los picos de los árboles que se llegan a ver desde nuestro apartamento, la oscuridad inunda la ciudad que prende sus luces con antelación. La calle es ruidosa, el tráfico pesado y Kristen no ha parado de llorar.
Entonces ella se aleja de mí y me sonríe, se pone de pie y camina alrededor hasta llegar al switch que prendé la luz de la sala. Camina hacia su habitación y se demora lo que yo creo que son 15 minutos. Y sale maquillada, sin rastros de humedad en su cara que muestren que ella lloró gran parte de la tarde, vestida para la ocasión y agitando los dos boletos VIP’s +M&G de nuestro ídolos. Se acerca a mí extendiendo su mano para ayudarme a ponerme de pie. Con la dificultad de una persona que tiene las horas contadas me levanto y antes de salir por la puerta me pregunta—¿Estás listas?
¿Donde andabas tú? -Capitulo 1 "Día 90 de 90"
En casa todos lloraban y yo todavía no me había ido. No podía irme aún. El doctor no mintió con los síntomas; ciertamente hoy amanecí un poco más cansada de lo que me he venido sintiendo estos últimos 3 meses. Mis pulsaciones eran un susurro en medio del escándalo, pero seguía viva y debía permanecer así hasta las 22pm del día de hoy.
Convencer a mis padres que me dejaran salir hoy fue un reto difícil, sobre todos porque casualmente ellos querían compartir todo el tiempo conmigo desde aquel día de verano, cuando ellos nunca realmente estuvieron a mi lado en el momento que realmente lo necesitaba. Cretinos.
Se podía respirar y leer la palabra tristeza en la frente de cada una de las personas que habían asistido a mi casa el día de hoy; parientes lejanos que nunca en mi vida había visto hoy hicieron acto de presencia. Es impresionante como la muerte junta las brechas que hay entre las personas. Pero no me sorprende porque yo he visto mucha hipocresía y gente que actúa por convencía saliendo y entrando en mis 19 años de vida.
Me he convencido de no llorar, porque no quiero sumar una lágrima más al río que habrá quizás mañana, tampoco me vestí de negro porque no me siento triste o de luto en lo absoluto. Por el contrario me puse mi lindo vestido jade de encaje con unos botines de tacos medianos.
Todos hablan a mí alrededor y me preguntan cómo estoy, lo que resulta ser la pregunta más estúpida e imprudente que he podido llegar a escuchar en todo mi vida. No gasto ni una fracción de mi poca energía en responderles, primero porque no quiero, segundo porque he estado guardándola para esta noche. Porque al fin lo veré. Estoy tan emocionada que temo que la sobrexcitación me juegue mal y no terminé yendo a ningún lugar que no sea un cajón.
Por la puerta cruza la única persona que ha estado presente todo ese tiempo, antes y después de que mi vida cayera por el precipicio, ella sonría tan amplio que no pude reprimir mis ganas de sonreír tan bien; ella tenía los ojos tan aguados que sabía que ha estado llorando desde ayer. No pude evitar que los míos se cristalizaran también porque la perdería, ella me perdería. Nos perderíamos. Pero no era tiempo de llorar.
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¿Donde andabas tú? -Sinopsis
¿Qué
pasaría si encuentras al amor de tu vida a unos instantes de partir?
¿Cómo vivirás con el peso de su ausencia después que se haya ido?
Yo nunca entendí de qué se trata la vida realmente porque nunca tuve tiempo de detenerme a pensar acerca de ello. Yo me movía a la misma velocidad que se movía mi vida, tan rápido que no te da tiempo de apreciar por más de dos segundos lo que hay a tu alrededor, tan rápido que hoy estas en un país, mañana te encuentras en un continente distinto.
Vives tan repleto de cosas materiales que no llegas a sentir el vacío que hay dentro, porque tu vista está llena de cosas tangible que no eres capaz de ver más allá de eso; y puedes vivir así año tras año sin darte cuenta que todo lo que tienes no es lo que necesitas y que lo que necesitas es justamente todo lo que no tienes.
A mí me faltaba ella, pero no lo supe hasta que la vi, tan pálida como una persona como ella puede estarlo, con el alma luchando por salir de su cuerpo y con una mirada cargada de la energía que su cuerpo no tenía. Yo no sabía que ella era lo que buscaba hasta que la encontré. Ella me regala la última fracción de aire en sus pulmones y un poco más y no puede evitar preguntarme en dónde andaba ¿dónde se escondió? Porque yo podía haber pasado los últimos meses junto a ella y tener la convicción de que disfruté de tenerla a mi lado.
Yo nunca entendí la vida, y cuando la creí entender, ella me cambió las reglas. Yo nunca entendí la vida, pero sin ella aquí, ciertamente no creo que exista una.
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Yo nunca entendí de qué se trata la vida realmente porque nunca tuve tiempo de detenerme a pensar acerca de ello. Yo me movía a la misma velocidad que se movía mi vida, tan rápido que no te da tiempo de apreciar por más de dos segundos lo que hay a tu alrededor, tan rápido que hoy estas en un país, mañana te encuentras en un continente distinto.
Vives tan repleto de cosas materiales que no llegas a sentir el vacío que hay dentro, porque tu vista está llena de cosas tangible que no eres capaz de ver más allá de eso; y puedes vivir así año tras año sin darte cuenta que todo lo que tienes no es lo que necesitas y que lo que necesitas es justamente todo lo que no tienes.
A mí me faltaba ella, pero no lo supe hasta que la vi, tan pálida como una persona como ella puede estarlo, con el alma luchando por salir de su cuerpo y con una mirada cargada de la energía que su cuerpo no tenía. Yo no sabía que ella era lo que buscaba hasta que la encontré. Ella me regala la última fracción de aire en sus pulmones y un poco más y no puede evitar preguntarme en dónde andaba ¿dónde se escondió? Porque yo podía haber pasado los últimos meses junto a ella y tener la convicción de que disfruté de tenerla a mi lado.
Yo nunca entendí la vida, y cuando la creí entender, ella me cambió las reglas. Yo nunca entendí la vida, pero sin ella aquí, ciertamente no creo que exista una.
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Holiwiiiiis :) Esta es una novela adaptada de una pagina en facebook. Aqui el link de la pagina: https://www.facebook.com/1DNovelasTerminadas
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