martes, 25 de febrero de 2014

¿Donde andabas tú? -Capitulo 5 "¿Donde andabas tú?"

Harry

Te amo.

Desde donde estábamos la podía ver, por encima de la multitud ella era en lo único que mis ojos miraban. Esas dos palabras aun recorren mi mente. Esas palabras que Kristen me dijo aun las puedo escuchar.
“(…) Ella solo quería hacer una cosa antes de morir, y esa cosa era conocerte. Ella ha estado enamorada de ti desde sus 15; es una locura, yo misma se lo decía cada vez, aun cuando tenía novio, la veía suspirar cada vez que oía tu nombre…”
Ella me amó todo estos años y yo ni siquiera supe de ella. Ella era la solución a mi inestabilidad y lo ignoraba. Entonces todo era claro, yo necesitaba amor, ella me lo podía dar, yo estaba dispuesto a recibirlo, por ella, por mí. Porque no se necesita una jodida eternidad para amar a una persona. Solo necesitas saber que esa era la persona de tu vida para comenzarla amar. Por encima de los defectos, de las diferencia, por encima de la enfermedad.
“Ella podía pasar todo un día mandándote Dm’s y hablándote por Twitter, yo siempre le decía “(tn), para por favor. Eso es muy raro” Ella solo me fulminaba con la miraba y seguía en lo suyo. Ahora que te conoce no sé cómo sigue en pie, ella misma me confesó que lo más probable es que moriría el día que te conociera. Ella lo va hacer Harry. La persona que siempre te amo más que nadie en este maldito mundo se va a morir.”
Esas palabras hicieron de mí una mierda total, cantaba sin querer hacerlo, yo solo quería estar con ella. No sé aun porque, solo quería tenerla un momento conmigo. Ella era lo único que en estaba mi campo de visión. Y no me atrevo a despegar la mirada de ella por miedo a que si me distraigo un momento, ella ya no estará ahí viéndome.
Y pasé todo el concierto así, pero no fue hasta la última canción que ella arqueó la espalda y su cabeza cayó. Kristen gritó desgarradoramente, tiré el micrófono y que cayera donde quisiera; salté de la tarima, soltándome de los de seguridad. Saltando las vallas. Obligándome a no parar hasta llegar donde ella. Caroline sigue viva porque puedo ver el liguero movimiento de su respirar, así que cuando llego donde ella cojo su rostro con mis manos y apoyo mi frente en la suya.
—Harry—Susurra ella, yo trago saliva porque así no se supone que habla una persona que está bien. Aprieto los ojos, tratando tan fuerte de no llorar. Los abro y ella está sonriéndome, su mirada perdida en algún lugar de mi cara—Te amo, Harry.
—Dios, Dios. Lo sé nena, lo sé. Te amo también. ¿Dónde estuviste todo este tiempo?
—Viéndo como me muero—Ella sonríe un poco más y yo arrugo mi frente.
—Cristo, ____. No estoy para humor negro—Ella se ríe un poquito y yo soy un poquito más feliz. Sus pupilas se mueven de izquierda a derecha, ruego al cielo para que mande una ayuda divina. Pero nadie parece escuchar, porque ella cada vez se ve más débil y yo solo puedo besarla. Aunque cueste su último aliento. Me separo de ella y tiene los labios entreabiertos y ahora sus ojos no juegan; me mira fijamente—No te vayas—le susurro, al borde del llanto—Te encontré amor, no me dejes. Por favor. No dejes de respirar, no te marches.
Las lágrimas hacen su camino hasta mi barbilla, ahora es ella quien sostiene mi rostro con un toque delicado, besa mis ojos, mis mejillas, mi frente, mis labios—¿No te das cuenta? Aun respiro Harry, solo porque tú lo estás haciendo.
Cerré mis ojos y me concentré en eso, respiración por respiración era una petición a Dios para que se quedara conmigo, respiración por respiración era la esperanza de que ella también lo hiciera. Cada aliento botado era la ilusión que el de ella chocara con el mío. Todo duro un segundo, porque fue ese el tiempo en que me di cuenta que ella ya no estaba aquí. Entonces caigo de rodillas con mi cabeza en el hueco de su cuello. Llorando como nunca recuerdo haberlo hecho. Cayendo a pedazos. Kristen llora también, uniéndonos en un abrazo.
¿Dónde andabas amor mío? Cuando podía amarte sin tener que pensar en el tiempo. ¿Dónde estabas? Si sabias que nos pertenecíamos. ¿Por qué apareces justo ahora? A solo unas horas de tu partida, me hiciste amarte, para luego irte.

FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario