La entrada estaba infestada de gente, por donde querías que quisieras
mirar había miles de chicas y chicos ansiosos por entrar al concierto.
Por suerte los tiquetes VIP hacían otra fila, gracias a Dios. A esta
hora del día me arrepentía de corazón tener que usar estos botines, me
estaban matando y no podía mover bien mis piernas. Espabilada un mil
veces por segundo para asegurarme que
sigo viendo claro y que nada es negro. La sonrisa y las ganas de llorar
que estaba reteniendo desde hace 90 días afloraron apenas entregamos
nuestros tiquetes y nos dejaron entrar. Faltan 1 hora y 15 minutos para
que empezara el concierto y yo estaba más emocionada de lo que me
advertí estarlo. Por primera vez en estos 3 meses pude escuchar el ritmo
de mi corazón un poco más fuerte, un poco más vivo. La adrenalina era
suficiente para mantenerme en pie y con vigor por unas cuantas horas
más.
De repente el M&G había comenzado y yo me sentía asustada,
nerviosa, histérica, neurótica y todos los malos síntomas que puede
traer la ansiedad. Mis pies se balanceaban a un ritmo considerablemente
rápido para mí. Trataba de concentrarme en los rostros de las cinco
personas que me hacían feliz de solo escucharlas. Miraba mi reloj cada
dos minutos para asegurarme que el tiempo está pasando. Miraba a las
chicas que ya habían entrado a la habitación donde se encontraban los
chicos y a las que salían con sus grandes sonrisas y lágrimas en los
ojos. Kristen tenía mi mano derecha envuelta como su mano izquierda, y
de vez en cuando la apretaba para dejarme saber que sigo sintiendo y por
ende aún estoy viva, o quizás porque ella quería saber que está viva
también. Me había concentrado en alejar cualquier pensamiento de mi
mente y agudizar mis 5 sentidos y mi intuición. Por eso antes de que el
jefe de seguridad parado en frente de la puerta que daba paso a la
habitación contigua donde estaría One Direction pronunciara nuestros
nombres, yo ya sabía que era nuestro turno.
Me pare como un rayo,
con la vitalidad que me faltó desde un tiempo para acá, Kristen se
detuvo frente de mí antes de entrar y pellizco mis mejillas para darle
color. Eso significa que estaba peor de lo que yo creía que estaba, por
primera vez desde que me levanté hoy pude escuchar el temporizador en mi
cabeza; haciendo su cuenta regresiva. Temí por mí, por Kristen; por
mamá y papá por raro que parezca y por todas las personas que habían
llegado hoy a la casa para despedirse de mí.
Ese pensamiento me
mantuvo distraída el transcurso del pasillo hasta donde estaban ellos.
Hubiera preferido haber hecho cualquier cosa que explicara cómo me
sentía en ese momento, en vez de quedarme de pie estática; pero en el
fondo sabía que esta era exactamente la reacción que había esperado
tener cuando los viera por primera vez. Frente a frente, en carne y
hueso. Ya no eran impresiones en tinta de color y papel. Eran ellos. Era
él.
Kristen tiró de mí para que me acercara. Mientras que yo lo
único que podía pensar era “Oh por Dios, Oh por Dios”. Justo frente a
ellos, el primero en acercarse fue Zayn, quien me abrazó lo
suficientemente fuerte para hacer dudar mi existencia. Las dudas
quedaron atrás cuando sentí las palmadas que dio en mi espalda. Luego
vino Louis y seguido de él, Harry.
Particularmente me sentía
demasiado agotada para corresponder otro abrazo, pero lo hice. Mi
corazón golpeó contra mi pecho y cerré los ojos esperando lo peor,
porque nunca me había tenido un latido tan fuerte desde que me habían
diagnosticado aquel problema en mi corazón. Sus brazos eran cálidos y yo
podía sentir un frío incomparable. La cardiomiopatía estaba haciendo su
trabajo, pero yo no me preocuparía si muriera en este instante. Al fin
había encontrado mi lugar de muerte, y ese eran sus brazos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario