Perder alguien que realmente amas, es sentir que una parte de ti se
apaga, simplemente no funciona. No importa el tiempo que estuviste con
ella, ni los recuerdos. Las mejores personas son aquellas que solo
necesitan un instante para entrar en tu vida y dejar un huella para
siempre. Ella fue una de esas.
El dolor nunca se va, siempre sigue ahí recordándote lo mucho que la extrañas, lo mucho
que desearías que estuviera a tu lado. Y quizás la desesperación sea
insoportable las primeras temporadas; nunca será fácil vivir con el peso
de la ausencia de un ser querido, pero si Dios, la vida, Buda o quien
quiera en que creas no hubiese considerado que eras capaz de
sobrellevarlo y seguir adelante simplemente o hubiese hecho que la
persona no muriera o el que moriría serías tú. Nunca he entendido la
vida, y ciertamente desde que ella se fue hubo una época en la vida que
para mí no existía una. Pero basta un segundo, como el que yo necesité
para darme cuenta que Caroline había muerto, para darse cuenta también
que la vida no se trata de entenderla, porque el entendimiento se hizo
para las cosas que son sencillas o comprensible. La vida solo se trata
de vivirla, cueste lo que cueste, día a día. No hay que tener apuros
porque todos moriremos algún día. Solo hay que esperar que el día llegue
y que la muerte que llegue viviendo.
No soy la misma persona desde
que ella no está. Y aunque todo dice que ella se fue y no volverá; hay
una parte de mí que todavía la siente aquí, una parte de mí todavía la
ama, la extraña y anhela que esté aquí. Pero con los años una gana un
poco de experiencia, entiende que de nada sirve forzar a la mente
olvidar cosas que nunca olvidaras, de nada sirve forzar al corazón que
deje de sentir lo que ya no quieres sentir. Es inútil porque esos dos
hacen lo que ellos quieren, recuerdan a los que se les dé la gana,
siguen amando a pesar de que no sea bueno.
Un día como hoy hace 7
años ella se fue, pero lo que la gente no te dice es que cuando pierdes a
alguien no lo pierdes por completo. Sigue viviendo en ti, como un
recuerdo, pero es mejor recordar que olvidar. Porque recordar es sentir,
y sentir es saber que sigues vivo, que no te has perdido en la
oscuridad de no experimentar nada. Sentir es saber que tu corazón no es
de piedra. La tristeza no es mala, es bueno estar triste de vez en
cuando. Te recuerda que a pesar de los malos momentos tú eres uno de los
que sobreviven a ellos, porque sigues vivo.
Ella es sin duda, mi
más grande amor, mi alma gemela, el amor de mi vida. Pero ya vez que no
siempre tienes un final feliz con el amor de tu vida, yo no lo tuve.
Pero no significa que no haya tenido un final feliz, sin embargo.
Entonces un día me levanté con todos estos pensamientos; yo seguía vivo
ese día, y lo sigo estando aún, así que salí a la calle y comencé a
vivir, porque ciertamente es lo único que tengo. Y de tanto vivir,
tengo una familia, una hermosa esposa y 3 pequeños hijos, también un
mensaje para dejar. Sigue adelante.
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